La imagen presidió celebraciones religiosas en el monasterio de Santo Toribio y en la iglesia de Potes

Este año la patrona de Liébana, la Virgen de la Luz, no recorrió ayer los pueblos de la comarca en su día grande, al igual que ocurrió el pasado año, por motivo del covid, pero sí ha estado presente entre los lebaniegos, ya que a las doce del mediodía se celebró en la iglesia del monasterio de Santo Toribio, una misa solemne en su honor, que estuvo presidida por el obispo de Santander, Manuel Sánchez Monje.

Desde primeras horas de la mañana, muchos lebaniegos se desplazaron hasta el monasterio de Santo Toribio, para poder acompañar a la patrona de Liébana, que llegó en el interior de un vehículo a la explanada del monasterio, siendo trasladada en andas procesionales por Elías Hoyal, arcipreste de Liébana, y por Francisco González, presidente de la Hermandad de la Virgen de la Luz, hasta el interior de la iglesia, donde se produjo el encuentro con la Reliquia del Lignum Crucis, que portaba, Manuel Sánchez Monje, obispo de Santander, que estuvo acompañado por sacerdotes y por franciscanos del monasterio.

Responsables de la Junta Directiva de la Cofradía de la Santísima Cruz, de la Hermandad de la Virgen de la Luz, así como alcaldes de Camaleño, Potes, Cabezón de Liébana, Pesaguero y Vega de Liébana, presidieron el acto religioso, acompañados de cofrades y devotos, que siguieron la misa desde el interior de la iglesia, capilla del Lignum Crucis y claustro.

En la homilía, el obispo de la diócesis, dijo que «pensamos que la vida cristiana es un esfuerzo nuestro, pero lo importante es la unión a Jesucristo, porque de ahí sacaremos las fuerzas para poder caminar al encuentro con el Señor, y por eso, la Virgen, Nuestra Señora de la Luz, ha estado siempre unida a Jesucristo desde el primer momento, ya que esa unión no se ha roto nunca jamás».

La celebración religiosa concluyó con la bendición con el Lignum Crucis, el canto de la Salve a la patrona de Liébana, y el paso de devotos frente a la pequeña imagen de alabastro. Seguidamente, el obispo de Santander y Juan Manuel Núñez, Padre Guardián del monasterio, trasladaron en andas a la Virgen de la Luz hasta el vehículo, que llevó a la imagen hasta la iglesia de San Vicente Mártir de la villa de Potes, donde a las 13.30 horas, hubo una misa solemne presidida por Elías Hoyal, párroco de la villa, a las que asistió el alcalde, Javier Gómez y devotos de la imagen. Concluida la misa, la Virgen de la Luz, estuvo presente en el altar hasta las cinco de la tarde, para que los lebaniegos pudiesen pasar ante la imagen, antes de ser conducida de nuevo a su santuario al pie de Peña Sagra.

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