Florentino García, director del Parador de Fuente Dé

La trayectoria profesional de Florentino García, nacido en Otero (León), comenzó en 1972, en el Parador de Hondarribia (Fuenterrabía), como ayudante de recepción, cuando tenía dieciocho años. En 1981 llegó al Parador de Fuente Dé como contable general, donde estuvo durante cuatro años y después ascendió a director. Fue en 1998 cuando se trasladó al de Guadalupe, en Cáceres, y durante cuatro años, hasta 2002, estuvo en ese parador. Luego regresó de nuevo al de Fuente Dé, donde continúa como máximo responsable del establecimiento, que fue inaugurado el 12 de septiembre de 1966 por Francisco Franco. Entonces, el parador contaba con diez habitaciones dobles, con baño, y supuso una inversión de doce millones de pesetas. Ahora cuenta con 77 habitaciones. García, cumplirá 50 años en Paradores en marzo del próximo año. Su mayor ilusión es poder cumplir esas bodas de oro profesionales en el hotel que le enamoró desde el primer momento y donde desea finalizar su gran trayectoria profesional.

-¿Qué ofrece el parador en sus instalaciones?

-Como un hotel que es, aparte de los servicios lógicos de un parador, como alojamiento y restauración, ofrece una gran acogida a todos los clientes que nos visitan, y en los momentos que estamos pasando, seguridad en las instalaciones

-¿Qué obras más significativas se han realizado en los últimos años?

-Hemos realizado varias reformas antes de la pandemia. Ahora hemos tenido un año de parón debido al covid, pero ya nos han notificado desde Madrid que se van a comenzar a ejecutar obras como la mejora de la decoración. En estos últimos años se han reformado habitaciones y baños y en el exterior se ha hecho una grandísima obra, cambiando el aparcamiento, la zona de terrazas, y contando con un parque infantil a la entrada.

-¿Cómo es el cliente habitual del parador?

-Por mi experiencia en el sector puedo decir que el perfil del cliente de paradores hace unos años era una persona mayor de 50 años, de clase media-alta, con nivel adquisitivo alto, pero últimamente la empresa está apostando por la juventud, haciendo ofertas importantes a ese colectivo. Se está notando un incremento importante de personas entre 20 y 50 años que vienen a disfrutar del parador.

-¿El parador es un referente en la cocina tradicional de Cantabria?

-En nuestra carta del restaurante, más del 50% de los platos son productos regionales. La base es este tipo de cocina, sin olvidarnos de otras ofertas, donde también incluimos a las personas que tienen alguna intolerancia alimentaria, que disponen de un menú adecuado en nuestra carta. Cuando comienza la huerta a dar sus frutos, intentamos contar con productos de calidad y de temporada y siempre ofrecemos el cocido lebaniego, un referente en la comarca.

-¿Qué protocolo covid ha establecido Paradores?

-Tenemos un protocolo que muchos clientes piensan que es excesivo. No creo que sea así. Lo cierto es que nos ha permitido que apenas haya incidencia alguna de la pandemia en Paradores. El protocolo se sigue en todas las estancias del hotel, desde que el cliente entra a las instalaciones, hasta que las abandona, estando siempre protegido. Distancia de seguridad, geles en todos los espacios, aforos reducidos en el comedor estableciendo turnos, limpieza total en las habitaciones…

-¿Cuál suele ser la estancia media de los clientes?

-Ahora mismo está entre dos y tres días. En verano la ocupación es grande. El año pasado pasamos del 90% y este año las previsiones son parecidas. En los días de verano la ocupación es constante, pero de febrero a julio, es más fuerte el viernes y el sábado que el resto de la semana.

-¿Hay posibilidad de traer una mascota?

-Hace años, Paradores vio que había un tipo de cliente que necesitaba alojarse con su mascota. Se hizo una experiencia piloto en ocho paradores, entre ellos el de Fuente Dé. Se llegó a un acuerdo con una empresa de piensos y de mascotas, que nos proporciona comederos, comida o mantas. Hubo una gran aceptación y este año hay 23 paradores de los 90 que admiten mascotas, perros y gatos, de raza pequeña o mediana, en habitaciones especiales, sin poder utilizar comedores y zonas comunes.

-¿El turismo de naturaleza y cultural está en alza?

-Creo que sí, un poco empujado por la situación que vivimos y por el tiempo, que en esta zona es ideal. Cada vez la gente está más mentalizada con las actividades en la naturaleza.

-¿Qué tiene Liébana que enamora a quien llega a conocer esta comarca?

-Liébana es un lugar especial. A mí me enamoró. Vine para una estancia de dos o tres años y llevo treinta y seis. Lo que el visitante encuentra en esta comarca no lo hay en ningún lado. Los Picos de Europa o la villa de Potes, con un microclima especial, y rincones maravillosos. Finalmente, creo que los valores especiales de esta tierra son sus gentes, los lebaniegos, que acogen con cariño a todos los visitantes.

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