Un total de 5.704 animales subieron ayer al puerto lebaniego, una tradición anual para aprovechar el pasto y cumplir con la tradición

Un desfile de cabañas de vacas, manadas de yeguas y rebaños de ovejas y cabras recorrieron este domingo las pistas rurales que conducen al interior del puerto de Áliva. Es la particular muda lebaniega que hicieron un total de 5.704 animales de 74 ganaderos de los pueblos del municipio de Camaleño para que sus reses pasten durante el verano. Cumpliendo la tradición, subieron en una jornada marcada por la presencia de la niebla.

Las cabezas llegaron con el alba desde localidades como Pembes o Mogrovejo, por donde acceden desde los pueblos más bajos por Cogollos; también desde Espinama, por los invernales de Igüedri, desde donde acuden los rebaños y cabañas de los pueblos altos del valle. Durante toda la mañana, miles de reses fueron ocupando los espacios establecidos en el interior del puerto. En total 5.704 animales, de los cuales, 2.213 fueron cabezas de ganado bovino mayor de 24 meses; 580 ejemplares de bovino entre 6 y 24 meses; 327 de equino, y 2.584 ovejas y cabras, que llegaron sin novedad al interior de Áliva, acompañadas de ganaderos de todas las edades.

Homenaje

Con motivo de la subida del ganado al puerto de Áliva, el Ayuntamiento de Camaleño quiso rendir homenaje al catedrático de Sanidad Animal de la Universidad de León Juan Francisco García. El facultativo colaboró en dar con la solución a la problemática de la mielodisplasia congénita, una patología que afecta a terneros que nacen con malformaciones. Se trata de los vástagos de hembras de ganado vacuno que pastan en zonas altas, y que se descubrió que está asociada al consumo de plantas teratógenas.

El alcalde de Camaleño, Oscar Casares, agradeció al catedrático «la investigación realizada para dar solución al problema» al igual que lo hizo extensible «a todas las personas e instituciones que hoy nos acompañan y participaron en esa investigación».

El homenajeado agradeció el reconocimiento y lo compartió con todo el equipo de personas que trabajó para dar con la clave de las malformaciones que presentaban los terneros. «Se trataba de un caso único», resaltó, tras explicar el proceso de cómo dieron con la clave del problema.

«Sin ganaderos, sin guardas, sería hoy inviable hablar de las tradiciones de subir a los puertos»

Hasta Áliva se desplazó el consejero de Desarrollo Rural y Ganadería, Guillermo Blanco, que también quiso agradecer el trabajo realizado «en nombre de los ganaderos de esta tierra, sobre todo de los que pastan sus ganados en este puerto de Áliva», manifestó. «Sin ganaderos, sin guardar las tradiciones de subir a los puertos, sería inviable hoy estar hablando de estos temas», dijo. Blanco se refirió también a la problemática del lobo. «Tenemos que controlarlo y equilibrarlo para que siga habiendo ganaderos y ganado. Seguiremos haciendo controles poblacionales y aplicando el plan de gestión», dijo.

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