Entre los pueblos de Cabañes y Pendes se encuentra el paraje de El Habario y sus castaños centenarios

Si hay un lugar en la comarca de Liébana que se ha convertido en uno de los parajes más visitados por el turista, ese el “El Habario”, un área de descanso disfrutando de un paisaje excepcional, donde se pueden contemplar castaños centenarios.

El Habario, se encuentra situado entre las poblaciones de Pendes y de Cabañes, en el municipio de Cillorigo de Liébana, desde donde se domina una magnífica panorámica del macizo Oriental del Parque Nacional de Picos de Europa. Nada más llegar comenzamos a contemplar un importante número de castaños centenarios, que durante generaciones han cuidado los vecinos. Hay una amplia zona para aparcamiento, y el lugar cuenta con bancos de madera en diferentes rincones, así como un columpio y una fuente. Además, al otro lado de la carretera, encontramos un pequeño campo de fútbol, también rodeado de preciosos castaños. Unos tocones de madera, permiten que se respete por el visitante la zona donde se encuentran los castaños, al ser un lugar donde aún pasta el ganado.

Al ser también paso de peregrinos que desde Cabañes realizan el Camino Lebaniego, para llegar hasta el monasterio de Santo Toribio, la consejería de Cultura y el Ayuntamiento de Cillorigo de Liébana, han colocado un panel con una valla metálica alrededor, con portilla, que en su interior tiene un banco y una mesa para poder comer, que se encuentra junto al aparcamiento. Igualmente, se ha instalado un panel explicativo sobre el patrimonio del municipio. Muy cerca de este lugar, se descubrió hace unos años un yacimiento musteriense al aire libre.

El Habario, es lugar desde donde se pueden realizar muchas excursiones sencillas por el entorno. Si nos acercamos al Corral de los Moros, contemplaremos una perfecta atalaya defensiva sobre el valle y el Desfiladero de la Hermida, desde la Peña del Encinar, a 650 metros de altitud, donde se aprecian varios amontonamientos de piedras, de restos de construcciones probablemente medievales. Debajo y al sur de este lugar, en el encinar, y arrimado a la peña, se pueden ver aún los restos de la ermita de Castro-Peña, ya citada en el año 1316, y si el viajero se acerca hasta la localidad de Pendes, podrá degustar y adquirir quesos en la quesería Las Brañas de Liébana, donde Pedro Velarde, explicará todo el proceso de elaboración.

No olvidemos que en este lugar de El Habario, se rodaron muchas escenas de la película “La reina de las montañas”, una coproducción anglo-india, sobre el famoso personaje de Heidi, que aún espera su llegada a los cines, o imágenes de “Volando voy” de Jesús Calleja, sobre el Camino Lebaniego.

Un paraíso natural

Juan Sandes y Diego Guillamón, dos jóvenes madrileños, han pasado la noche en el área de descanso, y se encuentran colocando la ropa y utensilios de cocina, en el maletero del coche, para disponerse a continuar su viaje por la comarca.

Sandes, está muy satisfecho de haber conocido este lugar tan especial de Cillorigo de Liébana. “Esto es increíble y un paraíso natural-reconocía- Es sin duda el mejor sitio donde he estado durmiendo, ya que levantarte después de hacer aquí noche, y ver estas vistas del bosque, de los pueblos, y de Picos de Europa, contemplando también las ovejas que pastan aquí y los perros que las cuidan, no tiene precio”.

La misma opinión tenía su compañero y amigo, Diego. “Estoy repitiendo noche en este precioso lugar y con eso te digo todo. Es una auténtica maravilla”, y recordaba que “llegué aquí hace apenas un mes, ya que me encontraba recorriendo varias provincias del norte de España. Una tarde, cuando estaba en Fuente Dé, un guía de alta montaña me recomendó este rincón para poder dormir, diciéndome que iba a disfrutar de un precioso amanecer. No se equivocó”.

Andrés Serrano y Anne Martín, se habían acercado en su coche hasta El Habario con Mikel, su hijo pequeño. Han alquilado una casa “cerca de Potes” y  pretenden disfrutar en  Liébana de una semana “de tranquilidad”. Se encontraban contemplando un castaño del lugar, mientras esperaban la llegada de su otro hijo y de unos amigos. Su sensación del espacio que estaban conociendo, también era muy satisfactoria. “Nos han impresionado los castaños centenarios y vemos este lugar ideal para comer, pasar un rato con los hijos y pasear, ya que dispone de un buen aparcamiento, y de suficiente espacio para estar en pleno contacto con la naturaleza”.

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