Vendimia. Los empresarios del sector vitivinícola de la comarca recogen estos días una cosecha condicionada por las heladas de abril y las lluvias de septiembre

PEDRO ÁLVAREZ. EL DIARIO MONTAÑÉS

«Menos cantidad que en la cosecha del pasado año, pero una buena calidad en el fruto recogido». Es en lo que coinciden los empresarios del sector vitivinícola de la comarca de Liébana, que durante estos días están recogiendo la uva en los viñedos repartidos por los municipios de Cillorigo de Liébana, Potes, Camaleño, Cabezón de Liébana y Vega de Liébana. Una tradición, el viñedo, transmitida a través de generaciones, y de la cual tenemos la primera noticia escrita en el año 826, en el Cartulario del Monasterio de Santo Toribio.

Este año, las heladas del mes de abril y el agua caída en el mes de septiembre, han perjudicado la cosecha, pero no las ganas de continuar mejorando las plantaciones, conservando las cepas centenarias, e innovando con nuevos sistemas de emparrado en hileras, así como con otras variedades de uvas.

Segundo Cuesta, responsable de la empresa Orujo Mariano Camacho, vendimió ayer en la zona de Pendes, Pumareña y Potes. Con la ayuda de familiares y amigos, comenzó pronto el trabajo de la recogida, «ya que el agua nos ha dado una tregua, y no sabemos el tiempo que vamos a tener esta semana».

«Aunque la producción ha sido menor, la uva que se está vendimiando este año es de buena calidad y muy sana»

JOSÉ ANTONIO PARRA | PICOS DE CABARIEZO

Cuesta es una persona joven que ha sido testigo desde niño de la tradición del viñedo en su pueblo natal de Tudes, y a pesar de que es consciente de que las cepas centenarias tradicionales tienen un mayor trabajo y exigen mucha dedicación, «todo se compensa, porque las uvas de las variedades autóctonas mencía y tintamadrid (negras) como las de jerez y palomino (blancas) dan un fruto excepcional».

Este año, las heladas de abril han hecho que se pierda fruto, pero Segundo está satisfecho del resultado final, «veremos una vez que se haya recogido toda la uva y analizado todos los viñedos, pues algunos han producido más que otros, si finalmente la balanza se pueda nivelar». «Este año he tenido que controlar más la viña y dar más tratamientos, debido a la presencia de muchos días de niebla que perjudican a la uva», ha asegurado.

Por su parte, José Antonio Parra, de la bodega Picos de Cabariezo, reconocía ayer que «debido a las previsiones del tiempo que daban lluvia para el fin de semana, decidimos adelantar la vendimia y la hemos hecho durante estos días». Respecto al fruto recogido, señalaba que «ha habido una menor producción, pero la uva recogida es de buena calidad y muy sana. El grado que tiene la uva es perfecto, entre 12,5 y 13 grados. Veníamos de una buena cosecha de la pasada temporada y en esta hemos recogido un 50 por ciento menos. Otros años solemos recoger 30.000 kilogramos y este año rondaremos los 18.000 kilos».

Parra es consciente de que hubo dos heladas seguidas en el mes de abril, después de Semana Santa, que «afectaron al viñedo mucho». El empresario señaló que «mantenemos el mismo número de hectáreas que en la pasada cosecha, y tenemos un plantío joven que ha entrado ya en producción». El empresario incidió también en el problema que supone la presencia de pájaros en la viña, «que comen mucho fruto», aunque sí reconoció que no habían recibido la visita de jabalíes y que aunque algún oso se ha acercado al viñedo, no ha entrado, «como ocurrió el año pasado».

«La pandemia no nos ha permitido iniciar nuevos proyectos como el de concluir una pequeña destilería»

JUAN MANUEL GÓMEZ | BODEGA LUSÍA

Finalmente, Parra apuntó que «con el problema de la pandemia tenemos un excedente de vino, que nos va a compensar el descenso de cosecha de este año».

Otro empresario que aún espera a comenzar la vendimia es Juan Manuel Gómez, de Casa Cayo, responsable de la Bodega Lusía, que este fin de semana ha procedido a tomar muestras con ayuda del enólogo. «La uva está muy sana, aunque hay que reconocer que este mes de septiembre ha sido muy malo por los días de lluvia, ya que la botritis afecta a la uva y la pudre. Junto a las heladas, todo ha influido principalmente en el viñedo con cepas viejas, que han sido las más afectadas».

«Hemos adquirido algo más de terreno, y por lo tanto hemos plantado más. Tenemos una viña subiendo a Trillayo, en Bedoya, que tiene buena cosecha, y eso va a compensar las pérdidas en otras viñas, por lo que espero que la cantidad de fruto sea parecida a la del pasado año», señaló Gómez, para resaltar que «la pandemia no nos ha permitido iniciar nuevos proyectos, como el de concluir una pequeña destilería».

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