Participaron en las actividades y disfrutaron de una comida donde no faltaron anécdotas y recuerdos

Cada día dos de julio, conmemorando la festividad en honor de la Virgen de la Salud, entre Campomenor y Campomayor, en el puerto de Áliva, en el corazón del interior del Parque Nacional de Picos de Europa, grupos de familiares y de amigos se reúnen para disfrutar de un día que se espera con ilusión todos los años.

Ayer, coincidiendo que la fiesta caía en sábado, y después de dos duros años de restricciones debido a la pandemia del covid, se retomaron las actividades y gran número de personas acudieron al puerto de Áliva, principalmente, vecinos y naturales del municipio de Camaleño, así como de otros lugares, y no faltaron visitantes que estos días se encuentran en la comarca lebaniega.

Según se iba llegando a Campomenor, cada familia buscaba un espacio en la campa e instalaba todo lo necesario para poder disfrutar de una comida, después de la misa en honor de la Virgen, de la procesión, música tradicional y de charlar con vecinos y visitantes.

Son muchas las personas que no viven durante el año en los pueblos de la comarca, y que regresan estos días para poder disfrutar de una jornada especial, de alegría y de bonitos recuerdos.

En definitiva, estas fiestas tradicionales se convierten cada año en lugar de encuentro, de recuerdo de vivencias, así como de los que ya no están con nosotros, y durante muchos años disfrutaron de este día, y en definitiva de un  lugar de convivencia y de grata amistad entre grupos de familiares y de amigos.

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