Fue trasladada en andas procesionales desde la iglesia de Aniezo hasta el monasterio de Santo Toribio

Los lebaniegos han esperado dos años de pandemia para volver a peregrinar por los pueblos de Liébana junto a la Virgen de la Luz, patrona de la comarca. La pequeña imagen de alabastro, que es conocida como “La Santuca” por su pequeño tamaño, fue trasladada ayer en andas procesionales, desde la iglesia parroquial de Aniezo hasta el monasterio de Santo Toribio, desde donde regresará esta tarde de nuevo a Aniezo, en uno de los recorridos procesionales más largos y antiguos de los que se celebran en España

Eran las 07.00 horas, cuando en la iglesia de Aniezo, el párroco, Elías Hoyal, iniciaba la celebración de la misa con la presencia de la imagen. A pesar de la hora, gran número de devotos acompañaban a la patrona de la comarca, que llevaba en sus andas las tradicionales cerezas.

Concluida la ceremonia religiosa en la iglesia, se inició la procesión, encabezada por las cruces procesionales, el estandarte y el pendón, para atravesar las calles de Aniezo. Muchos devotos se iban incorporando a la comitiva, que llegó a la localidad de Cambarco, bajo el repique de las campanas de su iglesia parroquial, donde se inició el tradicional choque de pendones, incorporándose a la procesión el de la iglesia de Cambarco.

En el cruce de Vieda, los devotos esperaban a la Virgen para unirse a la procesión. Siguiendo la tradición, Jesús Fuente, alcalde de Cabezón de Liébana, cogió las andas, para iniciar el paso de la imagen por las calles de la localidad de Frama, hasta hacer su entrada en el término municipal de Cillorigo de Liébana, donde el alcalde, Jesús Cuevas, chocó el bastón municipal con el del regidor de Cabezón de Liébana, al igual que lo haría después al llegar al término municipal de Potes, con su alcalde, Javier Gómez.

Cada vez, la procesión iba en aumento de devotos, llegando frente a la residencia de la Tercera Edad “Félix de las Cuevas”, donde hubo un emotivo encuentro con la patrona de Liébana, recordando los ancianos con nostalgia y lágrimas en los ojos, los años que acudieron a la procesión.

Paso por la Plaza y calle Cántabra, para llegar a la ermita de San Cayetano, donde hubo una nueva parada, al igual que a la salida de la villa, frente a la ermita de la Virgen del Camino.

Desde allí, la procesión llegó hasta el cruce de Fonfría, alcanzando el término municipal de Camaleño, donde se inició la subida hasta el monasterio de Santo Toribio. Javier Gómez, alcalde de Potes, hizo entrega de las andas a Oscar Casares, alcalde de Camaleño.

La Virgen de la Luz llegó al monasterio de Santo Toribio, para realizar el encuentro en la explanada con la Reliquia del Lignum Crucis, que portaba bajo palio, el obispo de Santander, Manuel Sánchez Monje. La imagen y la Cruz, bajo palio, hicieron su entrada en el interior de la iglesia, donde tuvo lugar una misa solemne a las doce del mediodía. La celebración religiosa concluyó con la bendición con el Lignum Crucis, el canto de la Salve a la patrona de Liébana, y el paso de devotos frente a la pequeña imagen de alabastro.

Responsables de la Junta Directiva de la Cofradía de la Santísima Cruz, de la Hermandad de la Virgen de la Luz, así como Paula Fernández, consejera de Presidencia y alcaldes de Liébana, entre otros, presidieron el acto religioso, acompañados de cofrades y devotos, que siguieron la misa desde el interior de la iglesia, capilla del Lignum Crucis y claustro del monasterio.

Seguidamente, la imagen volvió a ser cogida en andas por los devotos, para descender hasta la iglesia parroquial de San Vicente, en Potes.

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