También se impartió la ponencia “Trabajo invisible de las mujeres”

El Centro de Estudios Lebaniegos de la villa de Potes fue escenario hoy de la presentación del diagnóstico previo y propuestas de acciones para el Plan de Igualdad entre mujeres y hombres de la Mancomunidad de Liébana y Peñarrubia, así como de una jornada sobre la corresponsabilidad “Compartir en Igualdad” con una ponencia sobre “Trabajo invisible de las mujeres”, y el perfomance teatral titulado “Qué trabajo cuando no trabajo”.

El acto, contó con la presencia de Consuelo Gutiérrez, directora general de Igualdad y Mujer; Julio Cires, presidente de la Mancomunidad de Liébana y Peñarrubia; alcaldes y concejales de Liébana y Peñarrubia; concejala de Cultura del Ayuntamiento de Potes; gerentes del Grupo de Acción Local Liebana y del Plan de Sostenibilidad Turística de Liébana; responsables de los servicios sociales y de la Agencia de Desarrollo Local; asociaciones y mujeres de la tercera edad, así como vecinos de la comarca.

Después de la presentación a cargo de Julio Cires y de Cristina Beltrán, responsable de la Agencia de Desarrollo Local, participó por video conferencia, Paz Ulloa, que fue la encargada de ofrecer los datos del diagnóstico previo y de las propuestas de acciones, para el Plan de Igualdad  entre hombres y mujeres de la Mancomunidad de Liébana y Peñarrubia, que manifestó que “el objetivo del diagnóstico es identificar las necesidades, problemas y oportunidades de la Mancomunidad de Liébana y Peñarrubia, como base para la definición del Plan de Igualdad, que se presentará cuando esté concluido”.

Entre las fortalezas citó “el compromiso de la Mancomunidad, el deseo de distribuir los recursos  en el diagnóstico, tanto humanos como técnicos, o la participación de mujeres en varias asociaciones y en todas las actividades”. Respecto a las debilidades, indicó “reducción de la tasa de natalidad, fuerte envejecimiento o la dificultad de movilidad en el transporte público”.

Entre las oportunidades, “el incremento de mujeres al mercado laboral, o contar con una ciudadanía participativa y receptiva” y en las amenazas, una de las más significativas es “el envejecimiento de la población femenina”. Como medidas a incorporar en un futuro señaló “presentar el Plan de Igualdad en un acto público, crear comisiones mixtas de políticos y técnicos, grupos de trabajo sectoriales, o una guía o protocolo de lenguaje inclusivo de imágenes no sexistas”.

Respecto a la población se debe de “fortalecer con programas de apoyo la atención a personas mayores, ya que de 80 años y sobre todo a partir de los 85 las mujeres son mayoría en la población”. En cuanto a las mujeres, “fomentar la corresponsabilidad, o desarrollar medidas enfocadas de acceso a las guarderías”. En las familias y hogares se ve como “muchas mujeres cuentan con pensiones más bajas que los hombres, con el riesgo de pobreza que ello conlleva” y en educación, que “se asegure una disponibilidad de transporte para las mujeres que no disponen de vehículo y quieren participar en el Aula de Adultos de Potes”, o respecto al tema sanitario “mayores facilidades para acceder a los centros de salud, o reducir el embarazo de adolescentes con campañas preventivas”.

Marisa Rebolledo, máster en estudios de género, impartió a continuación la ponencia “Trabajo invisible de las mujeres”, donde manifestó que “las exigencias actuales de las familias y el papel de las mujeres, incorporadas al mundo laboral, demandan la necesidad de la corresponsabilidad para poder conciliar la vida familiar y laboral, ya que las mujeres siguen siendo las principales responsables de la mayor parte del trabajo doméstico, un trabajo que no es ni asalariado, ni reconocido, ni valorado, ni tampoco compartido por el hombre, por lo que resulta imprescindible para la consecución de esa igualdad, el reparto de las responsabilidades domésticas de forma equitativa”.

También, dijo que “el trabajo reproductivo es igual a un trabajo invisible, ya que no se reconoce como trabajo, no tiene salario, no tiene vacaciones, no tiene baja por enfermedad, y no tiene jubilación, ya que las mujeres que trabajan en el hogar no son consideradas población activa” y señaló que “el salario que debería ganar una ama de casa que tiene una jornada diaria media de 9 horas  mensualmente, es de 2700 euros”.

En cuanto a las soluciones como ciudadanía, dijo que “se debe educar en la corresponsabilidad, para obtener la colaboración de los hijos e hijas en las tareas familiares y en el cuidado de las demás personas y asumir nuestra responsabilidad y aprender a negociar el reparto dentro de los hogares. La cuestión es conseguir ser familias que deciden vivir en la igualdad, en plena corresponsabilidad doméstica y donde la educación de hijos e hijas sea un proyecto de ambos progenitores, con el objetivo común de construir una sociedad más justa y equitativa”.

Seguidamente, Virginia Salas, actriz y narradora con perspectiva de género, realizó el perfomance teatral titulado “Qué trabajo cuando no trabajo”.

Finalmente, Consuelo Gutiérrez, directora general de Igualdad y Mujer, cerró el acto diciendo que “poner en valor el trabajo de las mujeres de ahora y de las que nos han precedido, va a lograr que las niñas del futuro, tengan una vida más igualitaria y justa” y tuvo un recuerdo especial “hacia esas mujeres que con motivo de la guerra están saliendo de Ucrania. Nuestro pensamiento está con ellas”.

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