El proyecto Life Divaqua mejorar la conectividad longitudinal de los ríos de Picos de Europa

El agua es uno de los principales recursos ambientales que, por el calentamiento global, se prevé que experimente alteraciones en su disponibilidad, y por este motivo, técnicos del proyecto Life Divaqua están realizando un importante trabajo de campo en los ecosistemas acuáticos del Parque Nacional de Picos de Europa, ya que las montañas son las que abastecen de agua dulce a más de la mitad de la humanidad.

Los técnicos responsables del proyecto son conscientes de que «el cambio climático no solo va a afectar a los hábitats y especies, sino también al ser humano y sus actividades socioeconómicas, puesto que la conectividad longitudinal de los ríos permite el movimiento y la dispersión de las especies vinculadas a estos ecosistemas, y la continuidad de los ecosistemas fluviales, puede verse fragmentada por la desaparición del bosque de ribera, o por la presencia de barreras transversales a los cursos fluviales».

Mejorar dicha conectividad longitudinal en los ríos de Picos de Europa, es una de las actuaciones prioritarias del programa Life Divaqua, y por ese motivo durante el pasado año, se ha llevado a cabo una exhaustiva supervisión de los obstáculos fluviales en el área del parque nacional y su entorno, y se han desarrollado actuaciones para restaurar los cauces de los ríos de montaña.

Entre estas actuaciones destaca la eliminación de obstáculos fluviales, como infraestructuras hidráulicas en desuso, que alteran la continuidad fluvial, y que se han desarrollado en los ríos Deva y Bullón, para «favorecer el desarrollo de corredores biológicos que beneficiarán a los ecosistemas de montaña, fomentando el desarrollo y dispersión de numerosas especies acuáticas y terrestres». 

En el azud del río Deva, junto a la villa de Potes, se procedió el pasado año a una demolición parcial hasta una cota de un metro, y este año está prevista su demolición total. En el caso del azud de la ferrería de Ojedo, situado en el río Bullón, la demolición se hizo completa el pasado año.

La sombra, refugio y recursos que aporta el bosque de ribera, resultan esenciales para la rica diversidad de fauna y flora ligada a los ríos, y por ello el estado de conservación de un río y sus hábitats depende de su adecuado desarrollo. Además, el bosque ripario contribuye con su sombra a moderar la temperatura del agua, favoreciendo la mitigación en las alteraciones de las condiciones ambientales que los ecosistemas acusan debido al cambio climático, y por este motivo «dichas márgenes fluviales boscosas en las cuencas del Deva-Cares y Sella, en Cantabria y Asturias, se han convertido este año en refugio de seis nuevas poblaciones del helecho Woodwardia radicans, especie de interés comunitario protegida por la Directiva Hábitats». 

El pasado año los técnicos de Divaqua realizaron un importante trabajo de campo, repartiéndose por el territorio de actuación de Picos de Europa y sus áreas en Red Natura 2000, con la finalidad de recoger muestras de agua. Debido a la alta especialización de los ecosistemas acuáticos de montaña y sus comunidades biológicas, su análisis va a poder aportar datos significativos para su caracterización biológica, mediante la secuenciación del ADN ambiental.

Cuando se haya obtenido el ADN de los seres vivos que han dejado su rastro genético en el agua, será el momento de identificarlos, cotejando con las bases de datos existentes. Pero no todos los organismos que viven en Picos de Europa han sido secuenciados genéticamente, por ello, uno de los objetivos del proyecto Life Divaqua, es generar una base de datos de ADN propia para, así comparar lo muestreado y poder lograr una caracterización de las poblaciones de organismos vivos del Parque Nacional de Picos de Europa.

El muestreo en abrevaderos, lagos, turberas y manantiales lénticos repartidos por las tres comunidades autónomas –Castilla y León, Asturias y Cantabria- que aportan territorio al parque, contará también con el análisis de presencia de macrófitos o plantas acuáticas ya sean sumergidas o flotantes, por ser uno de los más valiosos indicadores del estado ecológico.

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