Fue oficiada por Manuel Muela, párroco de Vega de Liébana
Como ya viene siendo una tradición anual, a las 13.00 horas de hoy se celebró en la cumbre del monte Viorna, desde donde se domina el valle de Liébana, una misa que fue oficiada por el sacerdote Manuel Muela, párroco de Vega de Liébana, y que contó con la presencia de vecinos de Campollo, Toranzo, La Vega, Mieses, Valmeo, Tudes, Piasca o Potes, entre otros, en una mañana con fuertes rachas de viento sur que en la cumbre de la Viorna se hacían presentes.
En la homilía, el párroco Manuel Muela, dijo que “un año más nos encontramos en la Viorna, rodeados de esta corona de cumbres, que tiene como eje, como punto principal este lugar, esta cruz que aquí se levanta y que preside el valle de Liébana”, recordando además que “fue aquí hace ahora 77 años, en 1948, que se inauguró y bendijo esta nueva cruz, subiendo peregrinos de muchos lugares de los diferentes valles de la comarca, para celebrar una misa que fue oficiada por Benito Velarde, que entonces era subdiácono”.
La ceremonia religiosa finalizó con el canto de la Salve tradicional y “Que viva, que viva, la cruz sacrosanta”, en honor de la Reliquia más grande de la Cruz de Cristo, que se conserva actualmente en el mundo, y que se encuentra en el monasterio de San Toribio, a los pies de este lugar, donde el próximo 14 de septiembre, se celebrará la fiesta en su honor de la Exaltación de la Cruz.
Julián Torre, impulsor del arreglo de la pista de acceso a la Viorna desde Maredes, así como de la restauración de la Cruz y de su iluminación, se mostraba feliz por “compartir un año más este día con familiares y amigos, y espero poder volver el próximo año a este lugar que tantos recuerdos me trae”.
Después de la comida, y gracias a la generosidad de los grupos de familiares y amigos, se pudo disfrutar de una comida de picoteo en un gran ambiente, donde no faltaron las tortillas, tortos, embutidos, o postres, además de la bebida y del café con orujo.








Fotografías: Pedro Álvarez
