La enfermera lebaniega Isabel Ruesga ha sido distinguida con la Medalla de Plata del Colegio de Enfermería de Cantabria en reconocimiento a sus 25 años de impecable trayectoria profesional. El galardón le fue entregado por la vicepresidenta  Mª Angeles Villa Folch durante el acto conmemorativo del Día Internacional de la Enfermería.

El Colegio de Enfermería de Cantabria reconoce su trayectoria en un emotivo acto institucional celebrado recientemente en el Teatro Municipal de los Corrales de Buelna con el lema: “Nuestras enfermeras. Nuestro futuro. La enfermeras empoderadas salvan vidas“.

Una cita de profunda carga emotiva que puso en valor el papel crucial de la enfermería en el sistema sanitario y social. Durante el evento, la Presidenta del Colegio de Enfermería, Mª Luz Fernández, hizo una mención especial a la villa de Potes, “En Cantabria, tenemos que estar orgullosos. Tenemos enfermeras repartidas por toda la geografía cántabra, y hoy aquí hay gente de Potes que han venido expresamente a celebrar este día. Gracias por venir” señaló la presidenta.

Un cuarto de siglo cuidando con el corazón.

Isabel Ruesga ha desarrollado su carrera profesional en la comarca de Liébana, prestando servicio en sus diferentes consultorios rurales y en el servicio de urgencias de Atención Primaria (SUAP). Actualmente, ejerce como enfermera en el consultorio de Peñarrubia, desde donde da cobertura sanitaria también a las poblaciones de Bejes y Tresviso.

Al recibir la distinción, Ruesga se mostró emocionada y profundamente agradecida. Quiso compartir el mérito con su familia, que la estaba acompañando , con grandes compañeros con los que se ha encontrado durante todos estos años, los cuales han sido un ejemplo a seguir y con todos los pacientes a los cuales ha atendido: “Esta medalla se la debo a mi familia, a los que hoy me acompañan y a los que ya no están aquí, a excelentes compañeros que me he encontrado durante mi trayectoria profesional y cómo no, a todos los pacientes a los que he atendido en estos años, por hacerme el trabajo más fácil y acogerme siempre con cariño como a una más de su familia”.

Fiel defensora de la enfermería rural, Ruesga fundamenta su día a día en valores éticos como el respeto, la honestidad, el compromiso, la responsabilidad y la profesionalidad.

Su visión de la enfermería va mucho más allá de las paredes del consultorio, apostando firmemente por la promoción, prevención y educación para la salud.

Su labor diaria incluye la atención programada y a demanda en el consultorio, la asistencia domiciliaria a los pacientes más vulnerables y las urgencias sanitarias que puedan ocurrir durante su jornada laboral, en una zona con enorme dispersión geográfica.

En esta extensa zona en la que desempeña su labor asistencial, con alto riesgo de despoblamiento y enorme dispersión geográfica, la visita de Isabel constituye, en ocasiones, el único contacto social que reciben los pacientes en todo el día. De este modo, su trabajo no solo resuelve necesidades estrictamente sanitarias, sino que combate de forma directa la soledad no deseada y la exclusión social.

Asimismo, su compromiso con la comarca se extiende al ámbito de la salud comunitaria, compaginando su atención diaria con la organización de charlas divulgativas en colegios y escuelas rurales de la zona, y la puesta en marcha de actividades comunitarias orientadas a favorecer la socialización de los vecinos, desde los más jóvenes a los más longevos generando salud y bienestar.

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