La ermita de Guadalupe vivió hoy la celebración de su festividad, contando con la asistencia de vecinos de los pueblos del valle de Bedoya y de otros lugares, que asistieron a una misa que fue oficiada por el franciscano del monasterio de Santo Toribio, Padre Tomás. La ceremonia religiosa finalizó con el canto de la tradicional salve en honor de la Virgen, repartiéndose un pin de la imagen entre todos los asistentes, concluyendo el acto con una tertulia donde se reforzaron los lazos de amistad.
