Niebla y agua durante el recorrido
Un centenar de devotos acompañaron ayer a la Virgen de la Luz, trasladándola por la tarde en andas procesionales desde la iglesia parroquial de Aniezo hasta su santuario, al pie de Peña Sagra, donde ha permanecido desde el pasado 25 de abril, celebrándose la novena en su honor, y desde donde salió en procesión, el pasado 2 de mayo, para ser trasladada en las andas del siglo XVIII, restauradas, para recorrer la distancia de ida y vuelta desde Aniezo hasta el monasterio de Santo Toribio.
La jornada de ayer se inició con la celebración de una misa en la iglesia parroquial de Aniezo, oficiada por el párroco, Elías Hoyal, que concluyó con la finalización de la novena en su honor y el canto de la Salve tradicional.
Después de la veneración de la imagen, ésta fue colocada en andas procesionales, para iniciar el duro recorrido hasta su santuario, al pie de Peña Sagra.
Fue a la entrada y salida de Somaniezo, donde muchos devotos se despidieron con emoción de la Virgen. Poco a poco, personas de todas las edades se iban turnando en la subida, donde se realizaron las paradas tradicionales, y donde al aparecer la lluvia se tuvo que proteger la imagen y las andas con un plástico. Durante la subida, también apareció la niebla desde la cumbre de Peña Sagra, y fue en el último tramo de la fuerte ascensión cuando volvió de nuevo a llover.
La imagen fue introducida en el interior de la ermita, donde finalizó la procesión, cantándose la Salve, venerándose a la imagen y deseando el párroco, Elías Hoyal, un feliz regreso a todos los devotos, que salieron del santuario con un fuerte aguacero, pero satisfechos por acompañar con devoción a la patrona de Liébana.
















