Se cantó la Salve, para pedir a la Virgen la lluvia tan necesaria para los campos
En la ermita de San Pedro de Toja, en el valle de Bedoya (Cillorigo de Liébana) se celebró la festividad de San Pedro Advíncula, que goza de mucha devoción entre los habitantes de los seis pueblos del valle de Bedoya. Vecinos y visitantes, llegaron hasta la ermita, situada en la pradería de Toja. Jesús Cuevas y José María Cuevas, asistieron en representación del Ayuntamiento.
El franciscano de Santo Toribio, Padre Juan Manuel Núñez, párroco de la iglesia de San Pedro de Bedoya, fue el encargado de oficiar la ceremonia religiosa, que se inició a las doce horas, y concluyó con la procesión del Santo, trasladado en andas por los devotos alrededor de la ermita. Durante la procesión y como ya es tradición, se toca un campano de mucha antigüedad. Al llegar a la entrada de la ermita, se procedió al canto popular del Himno a San Pedro, y se cantó la Salve, para pedir a la Virgen la lluvia tan necesaria para los campos.
Al finalizar los actos religiosos, hubo una comida popular, invitación del Ayuntamiento de Cillorigo de Liébana.















