El periodista Juan González Bedoya, pasa la mitad del año en Liébana, donde está montando una biblioteca en su casa familiar a disposición de los vecinos

Al periodista lebaniego Juan González Bedoya (Tollo, 1945) le preocupa “cómo se están despoblando las localidades de mi querida Liébana”. Él, una persona que se considera “muy de pueblo” y que reconoce que “todo lo que uno aprende de niño nunca se olvida”, curtido tanto en su profesión periodista, a la que ha dedicado toda una vida, como en sus años con puestos de responsabilidad en la política regional y nacional, actualmente, vive una buena parte del año en su pueblo natal, donde ha rehabilitado una vivienda familiar y edificios anexos, con el objetivo de “crear una gran biblioteca”, que pondrá a disposición de todos sus vecinos y de los lebaniegos.

-¿Qué significa Tollo y Liébana para usted?

-Nací en Tollo y siempre procuré regresar aquí. En vida de mis padres había veces que venía al pueblo cada diez días desde Madrid, y mi ilusión era terminar viviendo en mi pueblo natal. Tenía una casa en Santander, la vendí, y he restaurado en el pueblo la casa de los abuelos, así como la cuadra y el pajar, para hacer mi vivienda y mi biblioteca. Sigo residiendo la mitad del año en Madrid, pero cada vez quiero venir más aquí, porque yo soy muy de pueblo. He vivido toda mi vida en ciudad, pero siempre me he sentido muy lebaniego y muy de Tollo.

-¿Cómo fue su infancia?

La infancia en el pueblo nunca fue fácil. Tollo, no tenía escuela y había que ir diariamente andando a la escuela de Tudes. Fue por eso por lo que desde pequeñito, nos mandaron mis padres a tres de mis hermanos y a mí,  a estudiar a Potes, pero crecimos como chavales de pueblo. Aprendimos a ordeñar, a segar, a abrir presas, a atender a los animales, a disfrutar de los juegos infantiles… Ahora, vengo aquí y me paso todo el día con la ganadería, ayudando a mi sobrino Juan Luís. Son tareas que aprendes de niño y nunca se olvidan.

-¿Qué le ha aportado el paso tanto por la política como por el periodismo?

-Es toda mi vida. Yo he sido un periodista político. En los inicios de mi actividad profesional, eran años aún de la dictadura. Dirigí “La Hoja de Lunes”, y ya había tenido mi actividad política cuando era estudiante. Decidí hacer ese tipo de periodismo, y después los doce años que estuve en la política como senador o diputado regional del PSOE, fueron la culminación de esa idea política que yo tenía, de centro-izquierda siempre. Sin duda me enriqueció, pero prefiero mi etapa de periodismo que mi etapa política, aunque las dos se han enriquecido mutuamente.

-¿Cómo ve la actual situación en España?

-Soy optimista. No es más preocupante que la transición, que también fue muy dura. Entonces, hubo atentados. En “La Hoja de Lunes” a mí me quemaron el coche dos veces, me pusieron una bomba, y estaba la terrible carga de ETA, e incluso un incipiente terrorismo en Cataluña. Fueron años difíciles. Suelo decir que si a los presidentes últimos desde Aznar, les hubiera tocado hacer lo que con dificultades lo hicieron, Adolfo Suarez y Felipe González, se echarían a llorar. Entonces, hubo que modernizar este país. La dictadura nos dejó veinte o treinta años por detrás de los grandes países europeos, y gracias a la entrada en la Unión Europea hemos modernizado España. Estoy seguro de que saldremos de esta crisis mejor, con mucha inversión, y eso generará riqueza y puestos de trabajo.

-¿Cómo surgió la idea de crear una biblioteca en Tollo?

-Yo he ido recopilando libros a lo largo de mi vida, y tengo entre 12.000 y 15.000 ejemplares. En los años 70 fui profesor de literatura en la Escuela Politécnica de Santander, y eso te exigía un esfuerzo de lectura importante. Siempre he tenido muchos libros y les he ido colocando en cajas y trasteros, y tenía la ilusión de concentrarlos en un sitio, y eso es lo que ahora he comenzado a realizar, organizando bien mi biblioteca, para saber dónde están los libros y seguir leyendo. He destinado también un silo a un  espacio dedicado a la poesía. Me considero una persona muy lectora de toda la vida, voy a vivir con mis libros, y de paso intentaré que esta biblioteca sea útil también no solo a los vecinos de Tollo, sino a toda Liébana, ya que además pretendo conseguir de la Consejería de Cultura, la declaración de este espacio como de Bien de Interés Cultural.

Además, tengo una importante colección de medio centenar de cuadros de pintores del siglo pasado, como Raba, Celis, Gran, Sanz, Gruber, Orallo, o Pilar Cosío, y quiero también exponer estas obras en la biblioteca.

-¿El despoblamiento rural en Liébana es irreversible?

-Desgraciadamente así es, y es una pena. Liébana, ha perdido el 60 por ciento de su población en los últimos 50 años. Tollo, tenía trece vecinos y ahora somos solo cinco. Yo creo que las autoridades no se dan cuenta de lo terrible que es que se vacíe un país. Los impuestos municipales se han multiplicado por cinco, y por eso estas zonas rurales tienen que tener un tratamiento fiscal distinto, porque España definitivamente se nos vacía, y ese es un verdadero drama nacional.

-¿En qué ha cambiado la Liébana de su niñez a la actual?

-Afortunadamente el cambio ha sido enorme en calidad de vida. Yo crecí en una Liébana sin servicios. Mi pueblo no tenía carretera, luz, agua corriente, escuela… Hoy día tenemos carreteras, saneamientos, se ha mejorado extraordinariamente la educación, así como la atención sanitaria, con un Centro de Salud en Potes, y consultorios rurales en los demás Ayuntamientos, pero vamos hacia atrás en servicios bancarios o tecnológicos, necesarios para poder vivir en los pueblos con dignidad. Otro drama es la natalidad. En Vega de Liébana en cinco años han nacido solamente siete niños, y hay muchos fallecimientos. En Tollo han muerto tres personas en los últimos doce meses.

-¿Qué lugares de Vega de Liébana recomendaría al turista que viene a visitar este municipio?

-Todos los pueblos tienen su encanto. Tollo, Tudes, Dobres, Campollo, o La Vega, sin olvidar la subida a la Viorna, o ascender hasta los puertos de Pineda o de Riofrío, disfrutando de las espectaculares panorámicas que desde allí  se contemplan, o realizar un recorrido por los lugares que conservan el importante patrimonio con que cuenta el municipio.

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