Responsable de la Posada Escolar Beatus Ille, de Luriezo
NOTICIA DE Pedro Álvarez21/01/2012

Paco Palacio. Fotografía M. Illán
El fallecimiento de Paco Palacio ha causado una honda conmoción entre los lebaniegos, muchos de los cuales le despidieron ayer en un funeral por su eterno descanso celebrado en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, del Barrio Pesquero de Santander. Paco Palacio, responsable de la Posada Escolar Beatus Ille, un lugar de encuentro y estudio de la comarca, para miles de personas que disfrutaron de sus conocimientos y hospitalidad. Palacio, junto con su esposa Gabriela, lograron que la Posada Escolar, fuese un lugar de referencia para disfrutar la naturaleza, no solo para los cántabros, sino para grupos de personas que desde muchos lugares de fuera de nuestra geografía regional, acudieron al bonito pueblo de Luriezo, donde se encuentra la Posada.
Paco, era un profundo enamorado de Liébana, comarca en la que decidió vivir hace más de 25 años, para mostrar desde su su posada escolar "Beatus Ille", una naturaleza que le entusiasmó desde que en su niñez conoció sus pueblos y sus montañas. Paco Palacio, nos ha dejado después de una dura enfermedad que afrontó con una fortaleza encomiable.
Desde su juventud fue una persona innovadora, sobre todo en el terreno educativo, siendo fundador del colegio Altamira, donde decidió llevar el aula a la naturaleza, para poder mostrarla en todo su esplendor. De esta manera, construyó en los años 70 del pasado siglo, en la localidad de Luriezo, un aula de la naturaleza, que en la actualidad lleva el nombre de Posada Escolar Beatus Ille, un aula viva en pleno corazón de la comarca lebaniega, donde Paco ofrecía principalmente a escolares, estimular el estudio de las ciencias, desarrollando programas académicos relacionados con la naturaleza, por medio de convivencias de estudio, durante el curso escolar; o de ocio, disfrutando durante las vacaciones de rutas y de un permanente contacto con la vida rural.
En casa de Paco Palacio, siempre se era bien recibido. Su hospitalidad y afectuosidad, nunca pasaron desapercibidas para todas las personas que hemos disfrutado en muchos momentos de su compañía. Siempre quiso a Liébana y recorriendo sus pueblos, bosques, y montañas, se identificó con una comarca que amó profundamente. Se ha ido un buen hombre, un emprendedor, que ha dejado muchos amigos que le recuerdan con emoción. Nos ha dado un ejemplo de entrega y de lucha contra una enfermedad, que llevó con entereza, acompañado de su esposa Gabriela, que ha sido el apoyo continuo en su vida. Paco, se ha ido, pero queda su trabajo, su posada querida, donde ahora se llora su ausencia. Nuestro más sentido pésame a su esposa, hijos, y familiares.