Durante seis horas no se dispuso de suministro eléctrico

El apagón general que tuvo lugar ayer en nuestro país, también afectó a vecinos y visitantes en la comarca lebaniega, tanto en los hogares como en los servicios, principalmente, en la villa de Potes, que concentra gran número de éstos. Además, ayer era lunes de mercado en La Serna, y es el día en que muchos lebaniegos bajaron desde sus pueblos a realizar las compras, o a ir a realizar gestiones en los bancos, pero a las 12.30 horas el apagón de luz lo cambió todo.

Vicente Sánchez, es uno de los fijos desde hace muchos años con su puesto en el mercado de los lunes en la villa lebaniega, reconocía que “salvo los puestos de alimentación, que fueron los más afectados, el resto de las personas que venimos con el puesto a Potes, disponemos de generadores o de estaciones de energía. En nuestro caso, tengo que decir que acabamos con todas las empanadas, porque la gente no tenía donde poder ir a comer, por el cierre de la mayoría de los establecimientos hosteleros”.

Los responsables de la estación de servicio de Tama, la única gasolinera de la comarca, afirman que “hemos permanecido parados desde las 12.30 hasta las 18.30 horas, por la falta de energía eléctrica. Se da la circunstancia de que desde las tres de la tarde hasta que volvió la luz, hemos tenido esperando a un grupo de moteros, para poder llenar los depósitos de sus motos de combustible y poder continuar viaje”.

En el teleférico de Fuente Dé, también tuvieron que dejar de subir viajeros a la estación superior-según nos dice el alcalde de Camaleño, Óscar Casares- y desde el momento en que se produjo el apagón “como se dispone de un generador, hubo que ponerle en funcionamiento para poder ir bajando en el teleférico, a las 300 personas que habían subido desde primeras horas de la mañana”.

En Potes, hubo algún establecimiento hostelero que abrió, pero la mayoría optaron por el cierre, sobre todo los que contaban con servicio de restaurante. Los que tuvieron que cerrar también fueron los dos supermercados Lupa y el BM, de la villa, así como el supermercado Día, de la localidad de Ojedo (Cillorigo de Liébana) hasta que se volvió a tener energía eléctrica.

En el hotel Infantado, de Ojedo, nos dice Isabel Fombellida, que “hemos dado algunas comidas, porque disponemos de gas, pero no hemos podido trabajar con la lavandería, y los lunes son días donde recibimos muchos correos electrónicos de clientes, que no hemos podido atender hasta ahora. Incluso, los clientes que han llegado al hotel, no han podido utilizar los ascensores”.

En cuanto al Centro de Salud de Potes y los consultorios de los municipios, el apagón afectó principalmente a la consulta de los historiales médicos de los pacientes, por el problema del sistema informático, al carecer de servicio eléctrico, pero se les ha atendido”.

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